Por el fin de la violencia contra las mujeres: defensa de nuestras vidas, sexualidades y autonomías
La autonomía respecto a nuestras vidas, cuerpos y sexualidades solo se hará realidad para todas nosotras cuando cese la violencia contra las mujeres. Esta misma violencia es estructural, caracteriza de manera inherente a los sistemas patriarcal y capitalista y se usa como como una herramienta de control de las vidas, los cuerpos y la sexualidad de las mujeres por hombres solos, hombres en grupo, instituciones patriarcales y Estados. Es una herramienta de disciplina social que tiene en cuenta la apropiación capitalista de los cuerpos y el tiempo de las mujeres, de su trabajo y de sus capacidades reproductivas. La violencia contra las mujeres subyuga, es decir, condiciona a través de todas las estructuras sociales. Esta característica es la razón por la que las mujeres, pese a la clase, la identidad étnica, la casta o el hemisferio en el que se encuentren, todas sufren violencia. Porque son mujeres. Todas las mujeres son vulnerables a la violencia patriarcal, pero son las mujeres racializadas, las mujeres de territorios colonizados, las mujeres empobrecidas por el sistema, las mujeres devastadas por la guerra o los desastres climáticos que, como un colectivo, sufren con mayor intensidad la trata, la prostitución, la pornografía, el acoso sexual y otras formas de violencia que comercializan y cosifican sus cuerpos y sus vidas.
¡Haga clic y descargue la versión completa de nuestra declaración!




