Pakistán

Date: April 24, 2020
Location: Pakistán
Type of action: Acción en línea

La coordinación nacional de la Marcha Mundial de las Mujeres y las activistas sociales del Pakistán expresaron su solidaridad con las trabajadoras del mundo, especialmente con las víctimas de la tragedia de Rana Plaza en Bangladesh. Celebraron una reunión en línea organizada por Mujeres en Lucha por el Empoderamiento (WISE); el tema fue Las personas antes que las ganancias: «Comprender el poder y la impunidad de las empresas». Hay un informe completo sobre la reunión, a la que se sumaron trece personas de ocho distritos, entre ellas el coordinador nacional de CADTM-Pakistán, activistas de los derechos, dirigentes campesinos, periodista, médica aquí. Comenzaron recordando el trágico incidente de Rana Plaza. «Expresando nuestra solidaridad con las víctimas y sus familias, el 24 de abril, una vez más estamos aquí para levantar nuestras voces contra los crímenes corporativos de estos poderes transnacionales, sus violaciones contra las mujeres y los pueblos de todo el mundo», dijo Bushra Khaliq, miembra del Comité Internacional de la MMM y de la Coordinadora Nacional de Pakistán.

Las Corporaciones Transnacionales (TNCs) están entre las mayores instituciones económicas del mundo. Las TNCs tienen un modelo de negocios depredador y una connivencia con la élite gobernante de los países en desarrollo. Una estimación aproximada indica que las 300 mayores TNCs poseen o controlan al menos una cuarta parte de los activos productivos de todo el mundo, por un valor de unos 5 trillones de dólares. Muchas empresas están a la par de algunas de las mayores economías del mundo: Walmart supera a España y Australia, por ejemplo. De los 100 principales generadores de ingresos, 71 son corporaciones. El efectivo que Apple tiene a mano supera los PIB de dos tercios de los países del mundo. La evasión de impuestos, la facturación errónea, el comercio entre empresas es una práctica común de las TNCs. Estas empresas eligen lugares para el personal, fábricas, suites ejecutivas o cuentas bancarias basándose en que las regulaciones sean amigables, los recursos abundantes y la conectividad perfecta, a menudo teniendo el domicilio legal en un país, la gestión corporativa en otro, los activos financieros en un tercero y el personal administrativo repartido en varios más.

En esta época de pandemia, el capitalismo está expuesto una vez más, y estamos siendo testigos de una enorme crisis en lo que respecta a la soberanía alimentaria y los servicios de salud. Los gobiernos siguen protegiendo a las grandes empresas mediante paquetes de rescate, pero engañando a las necesidades de las masas pobres, enfrentándose a cuestiones de salud, alimentación y economía durante el cierre de emergencia. Al enfrentarnos a una crisis económica mundial, las repercusiones en las economías locales, que afectan a los pobres y a los trabajadores, son peores debido a la pandemia. El reciente alivio de la deuda por parte del Fondo Monetario Internacional y el G20 a los países pobres y en desarrollo es una medida demasiado menor. El pago de la deuda de los países en desarrollo debería cancelarse por lo menos durante dos años.

La división de la sociedad tiene los peores efectos sobre las mujeres trabajadoras y en esta crisis las empresas aumentan la carga sobre ellas. La fábrica de leche de Nestlé, en Kabirwala, ha estado explotando los recursos naturales sin respetar las leyes laborales de Pakistán. Durante el COVID-19, varios trabajadores fueron despedidos. Ahora están chantajeando a los campesinos al negarse a comprar su leche. Los campesinos preocupados no tienen otra opción que vender la leche al precio más bajo, ofrecido por Nestlé. También en Kabirwala las mujeres recolectoras de algodón trabajan en condiciones climáticas duras, con salarios mínimos, exponiéndose a diferentes pesticidas normalmente rociados sobre el algodón por los agricultores. Varias transnacionales, entre ellas IKEA, compran materia prima de algodón al Pakistán, pero rara vez cumplen con su debida responsabilidad social empresarial en este sentido. Debería haber una rendición de cuentas de todos los explotadores a lo largo de la cadena de suministro de algodón, desde los contratistas locales hasta los fabricantes del producto final.

La mayoría de las mujeres pobres del distrito de Rajanpur, en el Punjab meridional, trabajan en el sector de la elaboración de tabaco, para contratistas que venden su producto a las grandes empresas tabacaleras. Los lugares de trabajo son sombrios, sin luz y ventilación adecuadas. Las trabajadoras están directamente expuestas al peligroso olor del tabaco. En las ciudades del Pakistán, durante la pandemia, varias grandes marcas, grandes tiendas de compras y empresas multinacionales mantuvieron abiertas sus oficinas, pero sus empleados, especialmente las mujeres trabajadoras, tienen que arriesgar su salud en el transporte al trabajo y no cuentan con el apoyo de las empresas. También el personal médico de los hospitales se enfrenta a la falta de suficiente equipo necesario.

El gobierno debería extender todos los servicios necesarios a las trabajadoras domésticas, a las mujeres recolectoras de algodón y a los trabajadores/trabajadoras a domicilio, como prioridad durante el cierre por la pandemia. La protección social, la comida y los artículos de protección a los trabajadores y las personas que viven en los barrios marginales es urgente. Este es un asunto de gran preocupación, especialmente en un país donde el 46% de la población ya vive por debajo del umbral de la pobreza. Y los medios de comunicación, bajo el control del Estado, un Estado que es el mayor protector del capitalismo y de las empresas transnacionales en lugar de atender y priorizar las necesidades de sus ciudadanos, no da espacio a la opinión de la sociedad civil. En este sentido, las mujeres tienen que repensar la estrategia para recuperar sus lugares de derecho.