

Texto leido al final del encuentro, en Montreal, 1998.
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Nosotras, las mujeres reunidas en el Encuentro internacional preparatorio a la Marcha mundial de las mujeres en el año 2000 proclamamos nuestra solidaridad hacia las compañeras que son ultrajadas, excluidas, privadas de toda dignidad y que deben vivir en condiciones inhumanas.
A la vispera del 50 aniversario de la Declaración universal de los derechos del Hombre, nosotros queremos expresar nuestra solidaridad y un homenaje a las mujeres que en sus paises respectivos defienden los derechos de las mujeres como derechos humanos ; a las militantes por la paz y la democracia, a las escritoras que luchan contra la censura y por la libertad de expresión.
Hoy queremos rendir homenaje a :
A través de ellas, rendimos homenaje a millones de mujeres que trabajan en el anonimato por la defensa y la promoción de los derechos de las mujeres, para que nosotras podamos participar plenamente al mejoramiento de nuestras sociedades, sobre bases de igualdad con los hombres, tomando en cuenta lo que tenemos en común con ellos, pero también en nuestras diferencias, o sea, nuestra especificidad como mujeres.
Saludamos el coraje de las mujeres de los pueblos originarios de todo el mundo que viven una opresión secular y una discriminación económica, política y social. Apoyamos a nuestras hermanas indígenas de Guatemala para que el gobierno responda a la creación de la Defensoría de la Mujer Indígena, que es compromiso de los Acuerdos de Paz. Apoyamos también a nuestras hermanas de México y particularmente de Chiapas que enfrentan las consecuencias de una creciente militarización.
También rendimos homenaje a las víctimas de la violencia hacia las mujeres. Nos alzamos contra:
Queremos señalar nuestra solidaridad con aquellas activistas que luchan para que sean reconocidas los abusos cometidos contra las mujeres en situación de conflictos armados y en los territorios ocupados, que la violencia sexual considerada por la justicia de todos los países.
Queremos expresar nuestra solidaridad con las mujeres viviendo bajo la ocupación, especialmente las mujeres palestinas, libanesas y tibetanas.
Queremos señalar de nuevo nuestra indignación frente al uso sistemático de la violación de las mujeres como estrategia de guerra en el Kosovo.
Somos solidarias de las mujeres africanas quienes reclaman el fin de la violencia sufridas por las mujeres y las niñas, primeras víctimas de los conflictos en Africa y que piden ser incluidas en los procesos de negociación de paz.
Somos solidarias con las mujeres negras, mauritanas víctimas del sistema de apartheid instituido por el régimen de Ahmed Ould Taya, presidente de la República islámica de Mauritania.
Somos solidarias con las mujeres argelinas y rendimos homenaje a su valentía y su tenacidad en su lucha por la paz y la democracia.
Nos unimos a las activistas quienes lucharon en Ruanda para que sean reconocidos los crímenes contra las mujeres y que éstos sean calificados como crímenes contra la humanidad por el Tribunal penal internacional sobre Ruanda.
Denunciamos a la comunidad internacional ; la inercia frente a la horrenda situación de las mujeres Afganas ; última prueba de que el actual discurso sobre los derechos humanos nos ignora.
La inclusión de la Ley de la «Shari’a» en la 15 Enmienda constitucional del 9 de Octubre de 1998 amenaza con eliminar los pequeños logros obtenidos hasta la fecha por las mujeres de Pakistan en materia de derechos y libertades.
Exigimos a la comunidad internacional actuar para que cesen los crímenes cometidos por las fuerzas del ejército de la India contra las mujeres del Cachemir.
Queremos señalar nuestra solidaridad con las mujeres del Timor víctimas de las masacres
perpetradas por el invasor Indonesio.
Denunciamos los embargos económicos en contra de Irak, Libia, Sudán y Cuba – embargos que acentuan la feminización de la pobreza.
En apoyo a nuestras hermanas mexicanas, apoyamos su lucha contra la corrupción del gobierno federal que lleva a un mayor empobrecimiento del pueblo y de las mujeres mexicanas. Apoyamos también las organizaciones no gubernamentales del norte que luchan para acabar con la impunidad que cubre el asesinato de más de 100 mujeres en el lapso de un año que tuvieron lugar en Ciudad Juarez.
Apoyamos las iniciativas de las organizaciones de mujeres colombianas que realizan la Vigilia por la Vida y la Paz, los 18 de cada mes en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto armado.
Nos unimos a aquellas activistas que luchan para que los últimos años que les queda por vivir a las mujeres de Consuelo filipinas, coreanas, chinas, indonesas, malasias, taïwanesas y holandesas sean señaladas por el reconocimiento de los sufrimientos que vivieron siendo esclavas sexuales en el ejército imperial japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Las apoyamos en su búsqueda por la justicia.
Apoyamos los esfuerzos de las mujeres de Filipinas, Japón, Okinawa y Corea para que las bases militares americanas dejen de ser ambientes propicios a las formas de violencia hacia las mujeres.
Ante tantas luchas que nos quedan por delante queremos señalar las victorias que nos permiten perseverar :
Hoy, todas unidas, nos alzamos y nos comprometemos a seguir con nuestra lucha, cada una en su país, para romper con el silencio por todas aquellas que murieron en el anonimato.
Gritamos con fuerza nuestro compromiso para seguir la larga marcha hacia la paz, la justicia y la democracia.
Solidaridad con las mujeres del mundo entero
Montreal, Quebec, Canadá, el 18 de octubre 1998
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